desde otro planeta

 Los hombres son para las mujeres un capricho. Un capricho al que recurren cuando se sienten tristes, estresadas, desoladas.

Un capricho, siempre es un privilegio.

Como para mi, mujer, que recurre al recuerdo de lo que fuiste tú , por ese instante alegre, plantado en la vida.

, ser extra-terrestre, eras mi capricho. Uno que me permito solo si la soledad me embarga por la noche. Muy desdichada. O si por empatizar con algún personaje, recuerdo que supe amar, también.

Otros momentos, mas surreales, llegan a mi muy sutilmente las formas. Retomo esos lugares, esas partes de mi, y como se sentía, invitarte un ultimo café, como percibía por entonces tus abrazos.

Dudo, como si con el tiempo, todo lo pasado y acabado se enterrara por si solo. Nada simplemente sucede, se disfruta, finaliza. Cuando se acaba, es dolido. Alcanzan el presente apenas tenues aromas, de aquel pasado.

¿Quién fui entonces? Tan desentonado, irreconocible. Un ser alado, levitando sobre el mundo sin pertenecerle, sin que sus formas le afecten. Y ahora ¿Qué soy?, si es que cada vez me encuentro mas terrenal.

Creo que es lo que me trae esto de crecer, bah! la adultez, la edad, cosa tan ajena como propia. Si es que cada vez el mundo me afecta mas.

Me estaciono, como la tierra roja y salerosa de este pueblo, siento como paulatinamente mi piel gris se vuelve cobre, se quema, al igual que todo lo que perece bajo este sol infernal.

Me vuelvo barro y toda esa agua derramada durante años, cae sobre mi cual tifon.


Eras mi capricho, anhelo, con tu esencia lavanda.

e come il profumo di quei fiori, tan conocido y familiar, aunque a veces se me nuble por el olvido la memoria, volverás cada vez que me sienta un perdido en esta tierra extraña.

Capricho, porque descubriste para mi una verdad, mi mayor enigma, amor, por ti se convirtió en un aroma familiar. 

Comentarios

Entradas populares