De turno
La humedad de la lluvia, la ausencia, repetida a lo largo de nuestra historia
Es loco que rodeado de tanta gente te hayas quedado solo.
Es imposible pensar en otra cosa cuando en el entre tiempo de la cena y hacer la cama, llega el aroma de tu colchón gastado, tirado en esa esquina
Me afecta el olor a puchos y encierro que tiene el recuerdo en tu cara, pensar que a vos no te importa en lo mas mínimo los peligros de fumar en la cama.
Vivís para el otro, sos mucama colectiva. Todo se repite, la pesadilla nocturna, bicho prestado, sombra sinuosa de alquiler; el hechizo de la noche.
Para vos mismo no hay ni un solo gesto de amor. Una caricia, una palabra de aliento.
Cuando te molestas te vas, escapas de la confrontación; perseguido por el moho de tu pasado, la mala hierva de hachazo, el cajón.
Ojala algún día le encuentres la salida a ese callejón, tu trabajo rinda frutos, tu buena obra limpie al fin el tormento de tu conciencia.
Ojala no tengas que cargar mas con el cenicero hambriento de vicios en acero inoxidable o la petaca de turno.
Por la fe ciega no vas a llegar a la tierra prometida, te diste cuenta. Te queda un ultimo grito de auxilio, antes de reventar.
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